· El Calafate
Tres formas de vivir el glaciar Perito Moreno
Kayak, navegación y trekking sobre el hielo: distintas maneras de acercarse al cuerpo de hielo más emblemático de la Patagonia, cada una con su propio ritmo y escala.

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Detenerse frente al glaciar Perito Moreno es una experiencia imponente, por sus dimensiones, el azul imposible de sus grietas y la sensación de estar delante de una masa de hielo que lleva siglos moviéndose y que seguirá haciéndolo cuando ya no quede nadie para verlo.

Ubicado en el Parque Nacional Los Glaciares, en el sudoeste de Santa Cruz, el área protegida más extensa del sistema nacional argentino creada en 1937 y declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1981, el Perito Moreno es el glaciar más accesible y, por eso mismo, el más visitado de la Patagonia. Pero accesible no significa sencillo: el glaciar avanza permanentemente hasta tocar la Península de Magallanes, interrumpiendo el caudal entre el cuerpo principal del Lago Argentino y el Brazo Rico, generando una tensión entre el agua y el hielo que termina, periódicamente, en uno de los espectáculos naturales más extraordinarios del mundo: la ruptura de su frente.

Hay tres formas de acercarse a todo eso. Cada una propone una relación distinta con el glaciar y con la Patagonia. Las tres son, a su manera, inolvidables.

Remar frente al hielo azul

Poner el cuerpo cambia la relación con el paisaje. No hay motor, es tracción a sangre, no hay cubierta en una embarcación, sólo hay dos palas, agua fría y el glaciar desplegándose frente a los ojos a una proximidad que ningún otro medio permite. Perito Moreno Kayak Experience es una actividad operada por Mil Outdoor SA que propone exactamente eso: remar frente al Perito Moreno durante casi dos horas, rodeado de témpanos, montañas y el silencio relativo del lago interrumpido solo por el sonido de las palas y el hielo que cruje a lo lejos.

La excursión parte desde El Calafate con traslado incluido hasta el ingreso al Parque Nacional, 74 kilómetros al sur de la ciudad. Antes de subirse al kayak, el grupo dispone de una hora y media para recorrer las pasarelas y leer los misterios del glaciar. Después viene la preparación: traje seco Gore-Tex, traje térmico, botas, guantes y chaleco salvavidas que los guías equipan con cuidado antes de dar las instrucciones de seguridad. Y entonces, el agua.

Lo que distingue a esta experiencia no es la dificultad, ya que no se requiere experiencia previa en kayak, sino la proximidad que propone. Remar en kayak frente a una pared de hielo de 60 metros de altura es una de esas situaciones en las que el cuerpo entiende lo que la mente todavía está procesando. El azul del glaciar desde el agua es diferente al azul que se ve desde las pasarelas. Más profundo, más cercano, más real. Al terminar, bebidas calientes y refrigerios antes del regreso. El cuerpo lo agradece.

Navegar el lago más grande de la Argentina

El Lago Argentino tiene 1.466 kilómetros cuadrados. Es el lago más grande del país y uno de los más extensos de América del Sur. Recorrerlo durante ocho horas a bordo de un crucero con servicio gourmet, guía bilingüe y paradas en algunos de los glaciares más imponentes del parque es una forma completamente distinta de entender la Patagonia: más panorámica, más contemplativa, más consciente de la escala de todo lo que la rodea.

Experiencia Glaciares Gourmet, operada por MARPATAG Cruceros, empresa con más de 20 años de experiencia en la navegación del Lago Argentino, parte desde Puerto La Soledad y recorre el lago pasando por la Boca del Diablo, la Bahía Escuadra y la Condorera, hogar natural de cóndores. En el Canal Spegazzini aparecen los glaciares Seco, Heim y el imponente Spegazzini, cuyas paredes superan los 130 metros de altura: una dimensión que obliga a recalibrar cualquier referencia previa sobre lo que significa grande. Un desembarco en el Puesto Las Vacas ofrece una caminata guiada para conocer la flora, la fauna y la historia del lugar desde tierra.

La navegación continúa hacia el Canal Upsala, con vistas panorámicas del glaciar y sus témpanos derivando sobre el agua, mientras el almuerzo gourmet a bordo convierte la travesía en una experiencia que es simultáneamente contemplativa y placentera. El cierre llega en el Canal de los Témpanos, frente al Perito Moreno visto desde el agua, con la opción de desembarcar en el Puerto Perito Moreno para recorrer las pasarelas antes del regreso. Ocho horas que permiten entender que el Parque Nacional Los Glaciares no es solo el Perito Moreno: es un sistema complejo y extraordinario que merece ser recorrido despacio.

Caminar sobre el glaciar

Hay una diferencia entre mirar un glaciar y estar sobre él. Big Ice existe para cruzar esa frontera. Operada por Hielo & Aventura, la empresa de trekking en glaciares más grande de Argentina, esta excursión de día completo lleva a grupos reducidos de hasta 10 personas a caminar durante tres horas sobre el hielo del Perito Moreno con crampones, casco y arnés, acompañados en todo momento por dos guías de montaña expertos.

La jornada comienza en El Calafate con traslado hasta el puerto Bajo de las Sombras, desde donde una embarcación cruza el Lago Rico en 20 minutos frente a la cara sur del glaciar. Al llegar al refugio, los grupos se dividen y comienza el trekking: primero dos horas de caminata por la morrena, con vistas panorámicas del glaciar y el bosque, y luego la transición al hielo.

Cuando los crampones tocan la superficie del glaciar, el mundo toma otra perspectiva: lagunas de un azul eléctrico, grietas que se abren hacia la oscuridad, sumideros, cuevas de hielo y la sensación física, concreta e irrefutable, de estar caminando sobre algo que tiene miles de años. Los guías acompañan cada paso, explican la formación del hielo, señalan los cerros Dos Picos, Pietrobelli y Cervantes en el horizonte, y dan media hora para almorzar en uno de los lugares más extraordinarios del planeta. La exigencia física es alta y eso también forma parte de la experiencia: el cuerpo involucrado, presente, vivo.

El regreso se hace por el mismo camino, con una última navegación muy cerca de la cara sur del glaciar antes de volver a tierra. Doce horas en total desde El Calafate. Una experiencia que, como el glaciar, sigue moviéndose mucho tiempo después de terminar.

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