El arte de regalar algo vivo
En Bariloche, Espacio Flor convierte cada ramo o arreglo floral en una experiencia delicada, colorida y única.

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Hay regalos que duran para siempre y regalos que duran lo justo. Las flores pertenecen al segundo grupo y, quizás por eso, son tan especiales: su belleza no pretende quedarse, sino pasar. Pétalos que abren de a poco, perfumes que llenan un cuarto por unos días y luego se van, colores que cambian con la luz hasta el último momento. Clara Angelino lleva más de quince años dándole forma a esa belleza fugaz. Desde 2009, su florería Espacio Flor es el lugar en Bariloche donde un ramo se convierte en algo más.

Clara creció rodeada de plantas en El Bolsón, donde su familia tiene el vivero Tierra Baldía, que hoy conduce su hermano y es su principal proveedor de plantas. Estudió la tecnicatura en jardinería en la Universidad de Buenos Aires, se recibió a los 20 años y se formó como florista en La Mejor Flor, una reconocida florería porteña donde trabajó varios años antes de decidir volver al sur. Bariloche fue el destino elegido. Su primer trabajo en la ciudad fue Vivero Paisaje, y luego en el Hotel Llao Llao, donde se incorporó como florista y comenzó a conocer la dinámica local. Poco después, abrió su propio espacio en el centro de la ciudad.

Hoy Espacio Flor ofrece arreglos florales, ramos para regalar, flores para decorar espacios, orquídeas, plantas de interior y algunos plantines de exterior. También brinda un servicio semanal de flores frescas para hoteles, locales comerciales y casas particulares, y realiza envíos a domicilio en toda la zona. Pero donde Clara despliega toda su expertise es en eventos: ramos de novia, boutonnieres y ambientación de bodas y eventos son el terreno donde su trabajo florece con mayor intensidad.

El viaje de las flores

Detrás de cada arreglo hay una logística que pocos imaginan. Cada flor llega con su propio tiempo y sus propias condiciones. En la Patagonia no existe un mercado de flores frescas, de modo que la mayoría se compra en el Mercado de Flores  de Buenos Aires y viaja en avión para estar en Bariloche lo más pronto posible. Las rosas hacen un recorrido más largo: vienen desde Colombia después de una semana en tránsito, en variedades de corte especialmente desarrolladas para soportar ese viaje. Algunas flores llegan listas para usar; otras vienen cerradas y van abriendo de a poco. En invierno ese proceso es más lento y las flores duran más; en verano, el calor acorta los plazos.Como complemento, incorpora flores secas de cultivos patagónicos -espigas, cola de zorro- que aportan textura y se lucen junto a la flor fresca.

La estacionalidad también define la oferta. Hay flores disponibles todo el año y otras que aparecen por semanas: la peonía, muy demandada, se cultiva en Trevelin y en Buenos Aires y tiene una temporada muy breve.

El desafío de lo efímero

Los eventos son uno de los mayores desafíos del oficio. Trabajar con flores implica calcular tiempos con precisión: no se puede anticipar demasiado porque el material es vivo y perecedero. En una boda, ese margen se reduce aún más. “A veces justo necesito una flor en un color especial que mi proveedor no tiene y recorro los viveros hasta que la encuentro”, cuenta Clara. A eso se suma el clima de Bariloche, impredecible: lluvia, nieve o viento pueden aparecer el día de un evento y exigen capacidad de resolución en el momento. Es trabajo en equipo, bajo presión y con flores que, como toda belleza verdadera, no esperan.

Una mirada del lugar

Datos de contacto

Beschtedt 175, Bariloche
+54 9 294 4104916

Estamos siempre disponibles:

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