· San Carlos de Bariloche
La celebración del cambio
La chef Mecha Solís hizo carrera aquí y allá. Trabajó en algunos de los restaurantes más influyentes de Buenos Aires hasta encontrar su lugar en Bariloche. Con una mirada flexible, curiosa y en permanente movimiento, abrió Solís Cocina, donde propone un menú corto, productos de estación y platos pensados para compartir.

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Antes de terminar el secundario, Mecha Solís tuvo en claro que no quería trabajar detrás de un escritorio. Tal vez por eso la gastronomía apareció temprano. Un curso corto de cocina en el IAG, regalo de su papá, fue el punto de inflexión. Mientras se formaba profesionalmente, empezó a hacer pasantías. Una de las últimas fue en Sucre, con el chef Fernando Trocca. Allí se quedó un año y medio, hasta finalizar sus estudios. Después llegó Germán Martitegui y una etapa clave: primero Casa Cruz y, más tarde, la experiencia internacional en Madrid, en el restaurante Olsen y pasantías en Dinamarca y Suecia.

De regreso en Buenos Aires, Mecha fue parte de la apertura de Tegui, donde trabajó siete años. Fue una etapa de crecimiento enorme, pero también el inicio de una crisis: se preguntó si quería seguir cocinando de la misma manera o si era momento de buscar otro camino. La respuesta fue correrse del servicio diario y explorar otras aristas de la gastronomía. En ese período apareció Café San Juan de la mano de Lelé Cristóbal, amigo y cómplice creativo. El mundo de los enlatados y una cocina más “popular” le abrieron a Mecha un universo distinto al fine dining. “Aprendí a cocinar de otra manera”, dice. 

El 2020 conoció a Carli Balseiro, su pareja, y empezó a desarmar su vida porteña para instalarse en Bariloche. Los primeros años fueron de viajes constantes por trabajo, hasta que llegó su hija Margarita. Con ese nuevo escenario, empezó a tomar forma una idea largamente imaginada: un espacio propio, capaz de mutar según la temporada: restaurant en los meses de mayor movimiento y, en baja, un lugar para dar clases o hacer producción. Así nació Solís Cocina, en noviembre de 2025, que se sostiene sobre tres pilares: Mecha en la cocina, Gastón Garat como sommelier y responsable del servicio, y Carli en la administración y la operación diaria. “La clave para un buen resultado es un gran equipo”, admite. 

El menú es corto, platos pensados para compartir y una propuesta que invita a volver. En Solís, la cocina está a la vista. Todo sucede frente al comensal: el fuego, la bacha, los gestos, el emplatado. No hay nada que ocultar. “Estamos al desnudo, es lo más sincero que podemos ofrecer”, relata. Esa transparencia también define su forma de trabajar con los productos: ingredientes de temporada, mínima intervención y aprovechamiento de lo que llega a sus manos. 

El servicio es relajado, atento, sin invadir. La experiencia invita a bajar un cambio y disfrutar. Para Mecha, la cocina es lúdica, es cambio constante. “La gastronomía me dio los mejores amigos del mundo”, asegura, y esa idea de comunidad atraviesa todo el proyecto. 

Solís Cocina es un inicio pero también la síntesis de una trayectoria, a través de una propuesta que entiende al restaurant como una forma posible -y siempre mutable- de entender la gastronomía.

Datos de contacto

Cipreses Norte 555, Villa Campanario, Península San Pedro, Bariloche, Argentina.
+54 9 294 4670860

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