El evento reunió a familiares, amigos, referentes del mundo gastronómico y turístico, así como a fanáticos del vino salteño, en un encuentro cargado de emoción, exquisitos vinos y entrañables reencuentros.
Finca La Tábana es un proyecto familiar que honra la memoria y la trayectoria en el mundo vitivinícola, que celebra el presente y mira al futuro con los sueños intactos.


La elección de Bariloche como sede del encuentro tuvo un profundo sentido simbólico, al unir los dos lugares en el mundo que sus creadores aman y eligen. El vino fue el puente entre generaciones, territorios sagrados y emociones, todos unidos bajo la misma cordillera.
Creemos en el vino como un puente que reconecta lazos invisibles, facilita conversaciones —tanto fáciles como difíciles—, permite decir verdades, acercarnos, reconciliarnos, reír, despedirnos y, sobre todo, crear recuerdos infinitos.

“Finca La Tábana es un homenaje a las raíces, a los legados familiares, a la pasión que no se apaga y a la fuerza resiliente de la vid. Creemos en hacer vinos que emocionan, que cuentan una historia, que respetan la tierra y que unen mundos, memorias, paisajes y vidas. Es, también, un homenaje a mi papá Ángel, el tábano, que me enseñó a creer en la magia y a soñar con los ojos abiertos. Este es un proyecto que compartimos con Julio, mi compañero de vida y socio y en el que arrastramos a nuestros hijos Isabel y Julito”, aseguró Herci Moyano, fundadora de Finca La Tábana.

La celebración contó con la presencia especial del enólogo José Enferrel, quien viajó desde Tolombón junto a Neri, Aida y Nair, quienes viven y trabajan en la finca. Ellas no solo trajeron consigo su calidez y visitaron por primera vez Bariloche, sino que también fueron las encargadas de preparar las auténticas empanadas y el tradicional turrón salteño, aportando sabores únicos, maridajes perfectos y raíces al encuentro.


“En cada botella de Finca La Tábana intentamos capturar la identidad profunda de nuestros vinos de altura, expresando con fidelidad el carácter del terroir de Tolombón en los Valles Calchaquíes. Presentar los vinos en Bariloche es unir nuestras dos cordilleras, nuestros dos hogares y nuestros dos mundos”, explicó Julio Costa Paz, fundador.

Durante la tarde se ofreció una degustación de los cuatro principales vinos de la finca, entre ellos tres varietales originarios de Tolombón: El Aleado (Torrontés), El Vuelo del Tábano (Malbec), El Cabernet de las Reinas (Cabernet Sauvignon) y el vino ícono de la bodega El Gran Tábano (Reserva Malbec 2020).