Sobre

Aprender a mirar la Patagonia, desde 2004

Hay muchas maneras de recorrer la Patagonia. AIRE nació en 2004, alrededor de un fogón en Los Rápidos, a las afueras de Bariloche, de la necesidad de aprender a mirarla: gente joven recién llegada al sur se preguntó si existía una publicación que contara los viajes con la profundidad que esta tierra merece, y como no la encontró, la hizo. Desde entonces recorremos la Patagonia y contamos dónde dormir, qué comer y a quién conocer, de la cordillera al Atlántico y de la estepa a los fiordos.

Cada lugar de la guía está porque lo recorrimos y tiene algo que contar sobre el territorio; cada ficha indica la fecha en que verificamos sus datos. Con el sello Selected reconocemos a los lugares que consideramos.

En 2026, después de tres años de pausa en papel, AIRE volvió con la edición 69 convertida en AIRE Travel Book: una guía anual de 160 páginas, en español y en inglés, en edición limitada, que reúne todos los lugares de esta web y algunas historias del Journal. Entre una edición y la siguiente, el Journal sigue contando las personas, los oficios y los lugares que hacen la Patagonia.

AIRE lo dirigen Fernando Pérez y Nahuel Alonso. En el camino encontró aliados: Francisco Bedeschi, fotógrafo patagónico que también codirigió la revista y cuya mirada marcó su identidad visual, y Esencia Patagonia, partner estratégico y operador de AIRE Journeys.

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Fernando Pérez y Nahuel Alonso con la edición 69 de AIRE
Fernando Pérez y Nahuel Alonso en la presentación de la edición 69. The Station, Bariloche, 2026.

Hay proyectos que nacen con un plan. Y hay otros que empiezan con una conversación improbable.

Hace veintidós años la idea apareció en una fogata, entre dos locos lindos que no tenían demasiado claro en qué se estaban metiendo. Lo que sí había (y eso suele ser suficiente para empezar cualquier aventura) era curiosidad, entusiasmo y cierta intuición compartida de que viajar no era solo desplazarse, sino una forma distinta de mirar el mundo.

En ese momento nadie hablaba de curaduría de experiencias, ni de hospitalidad con identidad, ni de viajeros conscientes. Pero algo de ese espíritu ya estaba flotando en el aire. Probablemente por eso el nombre terminó siendo inevitable.

Con el tiempo, aquella conversación improbable se transformó en un proyecto que acompañó muchos procesos, a muchas personas y a muchas historias.

Porque AIRE nunca fue sólo una publicación. Fue una excusa para reunir miradas. Un espacio donde distintas voces dejaron su huella. Un territorio donde fotógrafos, diseñadores, columnistas, hoteleros, cocineros, exploradores y soñadores fueron aportando su grano de arena, o siendo justos, a veces, una montaña entera.

Mirando hacia atrás, queda claro que AIRE nunca fue una obra individual. Siempre fue una construcción colectiva hecha de ideas, discusiones memorables, entusiasmo compartido y, también, bastante improvisación creativa.

En estos veintidós años cambiaron muchas cosas. Cambió la forma de viajar. Cambió la forma de leer. Cambió la forma en que los lugares se cuentan.

Y AIRE, fiel a su espíritu inquieto, también fue cambiando con el tiempo.

Hoy, en este número aniversario, ocurre una pequeña transformación que nos gusta pensar como un gesto natural de evolución. AIRE se vuelve una publicación más viajera: más fácil de llevar, más cómoda de abrir en un aeropuerto, en un avión, en una sobremesa larga o en una tarde de lluvia frente al lago.

En definitiva, más cerca del espíritu que siempre la inspiró.

Y quizás también más fiel a una idea que, con los años, se volvió una pequeña obstinación: seguir existiendo en papel.

En un mundo cada vez más digital, AIRE sigue siendo algo que se puede tocar, hojear y volver a mirar con el tiempo. Un objeto donde las historias permanecen, donde las imágenes respiran y donde las palabras pueden releerse sin prisa.

Porque hay historias que merecen algo más que pasar frente a nuestros ojos.

Merecen quedarse.

Fernando PérezDirector · AIRE Travel Book 2026