Casa Yagüe: vinos de paisaje

En el Valle de Trevelin y a orillas del río Futaleufú, una bodega familiar explora el potencial de la vitivinicultura de clima frío. Sus vinos frescos y aromáticos expresan la singularidad de un territorio que empieza a escribir las primeras páginas de propia historia.

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Fotos: Clara Bustinduy

A doce kilómetros de la frontera con Chile, el Valle de Trevelin guarda una de las apuestas más australes de la vitivinicultura argentina. Rodeada de montañas que superan los 2.000 metros, Casa Yagüe comenzó a plantar sus primeras vides en 2014. Hoy, sus siete hectáreas cultivadas la convierten en el viñedo de mayor superficie de la zona, en un paisaje donde producir vino todavía significa explorar lo desconocido.

A 330 metros sobre el nivel del mar y cerca del río Futaleufú, las vides crecen bajo condiciones extremas: inviernos rigurosos, heladas que pueden llegar incluso en verano y una marcada amplitud térmica. Estas particularidades, que exigen precisión y adaptación, también definen el carácter de sus vinos. Chardonnay, Sauvignon Blanc, Semillón, Cabernet Franc y Pinot Noir dan origen a etiquetas de producción limitada, con perfiles frutales y aromáticos, frescura y una acidez natural que refleja la identidad del valle.

La primera cosecha llegó en 2017. Desde entonces, el proyecto familiar de Marcelo Yagüe y Patricia Ferrari busca demostrar que este territorio tiene una voz propia dentro del mapa del vino. “Trabajamos de manera sustentable porque estamos frente al Parque Nacional Los Alerces. Esta es una zona de gran pureza, por eso producimos de manera orgánica”, explica Ferrari. “Las vides reflejan las singularidades del paisaje y todas sus bondades”, agrega. 

En 2020, el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) otorgó oficialmente la denominación de Indicación Geográfica Trevelin, reconociendo la identidad, frescura y acidez natural de sus terruños de clima frío.

Casa Yagüe propone descubrir el paisaje desde la copa. Con reserva previa, las visitas recorren los viñedos y las instalaciones para conocer el proceso de producción y culminan con degustaciones acompañadas por quesos y otras propuestas gastronómicas. Los atardeceres entre las vides, con vino por copa y tapeo, suman otra manera de disfrutar el entorno.

Para quienes prefieren extender la experiencia, dos casas de campo equipadas para cuatro personas permiten alojarse frente a los viñedos, con vistas a las montañas, los jardines y una laguna. La cercanía del río invita a combinar descanso, actividades al aire libre y una inmersión pausada en el paisaje.

En Trevelin, donde la vitivinicultura todavía está descubriendo sus posibilidades, Casa Yagüe representa una apuesta por la paciencia y la experimentación. Sus vinos nacen en el límite de lo posible, allí donde el clima impone sus reglas y el territorio ofrece una identidad irrepetible. Una invitación a conocer una nueva Patagonia del vino, con sabores que llevan la marca de un lugar que recién empieza a contar sus primeros capítulos.

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